El sabor de la exclusión

Una vida de aprendizajes y experiencias destinada a un incomprensible vacío.

Recibí un mensaje por correo electrónico llamando mi atención sobre un tema que, por recurrente, ha dejado de llamar nuestra atención: la falta de oportunidades laborales para quienes han sobrepasado la barrera de los 45. Parece absurdo, pero los estudios superiores y las experiencias acumuladas durante los 20 años siguientes a la obtención de un título universitario pierden toda relevancia frente a un mercado cuya prioridad parece ser el ahorro en salarios, muy por encima de la excelencia en el desempeño. A eso, se debe sumar el hecho adicional de la fuerte competencia por parte de jóvenes recién graduados e inexpertos, dispuestos a aceptar condiciones paupérrimas en contratos de usura, lo predominante en el actual mercado laboral de la mayoría de países en desarrollo.

¿Qué sucede con ese gran segmento de profesionales cuando superan la barrera de los 45 y nadie los contrata por caros o por “sobre calificados”? No hay cómo saberlo, debido a la situación de inestabilidad económica de nuestros países cuyo impacto en el futuro de las personas resulta cada vez más impredecible. Por ello y debido a un sistema depredador e inclemente con quienes realizan grandes esfuerzos por superarse, esas inversiones destinadas a brindar capacitación por medio de universidades públicas y privadas, más los recursos destinados a elevar el nivel educativo de una población en constante crecimiento, se van por el despeñadero en el momento justo cuando producen los mejores resultados. Y eso no es todo, ese caudal de conocimientos transformado por obra y milagro de los intereses empresariales o burocráticos, se transforma de un modo incomprensible en una desventaja para quien los posee y suma a la columna del retraso en los indicadores de desarrollo.

En nuestros países ha sido notable y bien documentado el incremento en la profesionalización del segmento femenino. Cada vez son más las mujeres que siguen con éxito carreras universitarias y estudios de posgrado, cuya participación en instituciones, empresas y en el ejercicio independiente constituyen no solo un aporte al progreso sino también una vía importante de crecimiento personal, social y familiar. Por eso resultan incomprensibles esas políticas para cerrar las puertas de las oportunidades a quienes alcanzan precisamente el punto más elevado de su vida en cuanto a experiencia, conocimiento y responsabilidad después de haber luchado durante décadas por alcanzar esos estándares de igualdad laboral. Hombres y mujeres en la etapa más productiva, sin posibilidades de conseguir un empleo acorde con sus capacidades, no solo es un absurdo sino también una pésima forma de rebajar los costos operativos a costa de la calidad.

Sin embargo, los efectos de tales políticas no impactan únicamente en la vida de las personas, también lo hacen a nivel de toda la sociedad. Al crearse de forma prematura una clase pasiva –por falta de oportunidades de trabajo- el costo para las nuevas generaciones se incrementa de manera progresiva. El desperdicio de talentos cobra una elevada cuota al conjunto de la sociedad en la menor calidad de los resultados, pero también en la pérdida de confianza sobre las ventajas de una educación superior comparada con aventuras comerciales de elevadas ganancias pero de corto plazo, al parecer la preferencia de un segmento de jóvenes para quienes obtener ingresos es mucho más importante que prepararse académicamente.

El tema da para un amplio debate. Pero la tendencia está creando un problema que, de no enfrentarse a tiempo, podría generar una crisis en una de las columnas vertebrales de nuestras sociedades al excluir de manera injusta y poco inteligente a sus mejores elementos.

AUDIO:  

http://www.carolinavasquezaraya.com

elquintopatio@gmail.com

Un mundo distante

“… dicen que la niña no puede estudiar por ser mujer y el varón sí puede por ser varón.”

Una importante cuota del retraso político, social y económico de la mayoría de países latinoamericanos se debe a la marginación de las niñas y, por consiguiente, de mujeres adultas cuya historia de discriminación y falta de oportunidades para educarse marca su impronta en los sectores más pobres de nuestro continente. Esta es una realidad demostrada en innumerables estudios y gruesos informes de expertos; estudios e informes que solo llegan a manos de otros expertos y cuyo destino final es ser engavetados por los funcionarios de turno. De ese modo, sin mayores trámites y con el propósito de mantener el control de un sistema depredador e inhumano, los políticos encargados de los despachos oficiales deciden truncar el destino de esa cuota humana de talento, capacidades y perspectivas, ante la indiferencia colectiva.

Pensar en cuál sería el resultado de una iniciativa revolucionaria y novedosa para garantizar el acceso a la educación de calidad a todos los niños y niñas del país, es un ejercicio esencial para cualquier político. Junto con ello, atreverse a tomar la iniciativa de establecer programas de nutrición escolar para la niñez de los sectores más pobres -porque sin ese complemento ningún programa educativo puede funcionar eficazmente- alcanzaría un impacto medible en un mayor desarrollo físico, intelectual y psicológico de miles de niñas y niños actualmente desnutridos. En los países menos desarrollados y en donde existen elevados niveles de corrupción, se cuentan por miles los hogares carentes de los ingresos mínimos para sobrevivir con dignidad y es allí, en esos hogares, en donde se suele sacrificar a los más indefensos: las niñas.

En nuestra comunidad sí existe una gran diferencia. La niña en la comunidad es desvalorizada por ser mujer. Las creencias culturales de la region Q´eqchi´ son: la niña Q´eqchi´ es la que apoya a su señora madre en la cocina, la que va traer agua, la que ayuda a su mamá a lavar la ropa de sus hermanitas, la que cuida de sus hermanitas y hermanitos. El niño Q´eqchi´ es el consentido de la casa, especialmente del padre. Es el que juega y tiene libertad de salir con sus amigos. También va a traer leña con su papá, para la casa… A ella no la valorizan como al varón. Ella es la más afectada[1]. (Tomado del informe “El Matrimonio Infantil Forzado en Guatemala, Caso del municipio de San Pedro Carchá, elaborado por Plan Internacional).

Esta cita ejemplifica la situación de millones de niñas en nuestros países. Condenadas por costumbre a una vida de servicio, se las conduce inevitablemente a perder toda posibilidad de alcanzar objetivos de vida productiva y gratificante, lo cual sí es accesible para sus hermanos varones, y entonces sus perspectivas se reducen a un matrimonio precoz para el cual no están preparadas; embarazos inseguros y una pérdida total de su libertad individual, destino no solo injusto sino además de una enorme violencia.

Un estilo de vida considerado normal por un sector de la ciudadanía es una fantasía, un mundo distante para las niñas de los sectores más pobres, aquellas cuyos sueños se estrellan contra las paredes de su cerrado círculo doméstico: acarrear agua, lavar ropa, cocinar y barrer; servir, servir y servir porque “para eso son niñas, para servir”. Esta violación flagrante de los derechos humanos de niñas y mujeres en nuestras sociedades, violación naturalizada por costumbres hasta no hace mucho basadas en leyes discriminatorias, requiere la atención de toda la ciudadanía y un compromiso real de reparación. Una niña educada es un ser humano integral, capaz de contribuir a una mejor sociedad.

Para una niña marginada, la independencia está a un mundo de distancia.

AUDIO: 

elquintopatio@gmail.com

Ella se llamaba Juana Ramírez

Las niñas y mujeres indígenas y campesinas de Guatemala son el último eslabón.

 Doña Juana Ramírez Santiago era una autoridad en su pueblo. Desde joven había comprendido su misión y había dedicado su vida a ayudar a otras mujeres como ella: marginadas, campesinas e indígenas privadas de servicios adecuados de salud y carentes de oportunidades para adquirir los conocimientos necesarios que les permitieran alcanzar una adecuada calidad de vida. Doña Juana era una de las más de 20 mil comadronas guatemaltecas cuya labor es proporcionar un entorno saludable a las mujeres en el proceso de embarazo, parto y lactancia. 

Consciente de los obstáculos enfrentados por su comunidad para tener acceso a los servicios de salud en el área rural, doña Juana dedicó sus esfuerzos a compartir y aplicar sus conocimientos, salvando la vida de muchas madres gestantes. A sabiendas de que el entorno cultural y social de las comunidades más alejadas de los centros urbanos es profundamente hostil para las niñas, adolescentes y adultas, usualmente privadas de acceso a la educación y sujetas a la autoridad patriarcal, ella se convirtió en una activa defensora de las mujeres de su etnia, ya que los escasos recursos disponibles para gozar de servicios de salud adecuados en la mayoría de aldeas y caseríos indígenas representa una seria amenaza y es causa de muertes maternas evitables, una de las más elevadas en América Latina y el Caribe.

Es allí en donde el papel de las comadronas resulta esencial. Sin embargo y pese a la trascendencia de su papel en atención sanitaria para comunidades alejadas de los centros urbanos, han debido soportar innumerables obstáculos cuando entran en contacto con algunos de los centros de salud del sistema estatal al acompañar a sus pacientes, debido a la barrera cultural entre el personal ladino no suficientemente entrenado para comprender ciertos usos y costumbres -como la necesidad de las mujeres indígenas de mantener su traje típico durante el proceso del parto, hablarles en su idioma y respetar su intimidad- lo cual consideran opuesto a las normas establecidas.

En este ámbito trabajaba doña Juana y, por su liderazgo en el seno de su comunidad, se había convertido en una voz importante y una protagonista activa en los programas de desarrollo y en la defensa de los derechos de las mujeres ixiles. Quizá no habrá mayor repercusión pública de su importante labor humanitaria, quizá nunca se conozca en detalle la trayectoria de esta lideresa indígena por pertenecer a uno de los sectores más abandonados de la sociedad guatemalteca. Pero la recordarán con respeto y admiración quienes conocieron el alcance de su misión.

Cuatro balazos fueron suficientes para derribar a doña Juana Ramírez Santiago, fundadora de la Red de Mujeres Ixiles. Quizá los asesinos no sabían a quien eliminaban. Quizá solo recibían órdenes de otros, dedicados con furia a exterminar a toda voz disidente, a todo opositor de un régimen de represión política y social. Lo que sin duda ignoraban es que a doña Juana no lograron callarla porque su pensamiento y sus ideas desde hace tiempo echaron raíces en su comunidad, una de las más golpeadas por el exterminio y la represión durante el prolongado conflicto armado interno.

En Guatemala, ser activista en pro de los derechos humanos y por la protección del ambiente equivale a colocarse directo en el centro de la diana. Más de 20 líderes comunitarios han sido asesinados en lo que va del año y el escenario actual permite suponer que la represión contra este importante sector continuará mientras las instituciones garantes de la justicia no actúen de manera firme, tal y como lo manda la Constitución.  

AUDIO: 

www.carolinavasquezaraya.com

elquintopatio@gmail.com

Las malas compañías

La tormenta política desatada en Guatemala marca un capítulo oscuro en el país centroamericano.

 En una abierta maniobra represiva y dentro del marco de la conmemoración de la independencia patria, el presidente de Guatemala sacó al ejército a las calles, concentró a las fuerzas policiales desde todos los puntos del país y los apostó alrededor del palacio de gobierno. Acto seguido, dio la orden de revisar a toda persona, niñez incluida. Una de las tradiciones en el país centroamericano son los actos conmemorativos de la firma del Acta de Independencia, llevados a cabo en la plaza central y seguidos de un Te Deum en la Catedral metropolitana al cual acuden autoridades, cuerpo diplomático y público en general. Este año, el cerco se cerró con vallas metálicas y agentes de las fuerzas del orden premunidos hasta los dientes con armas de grueso calibre.

Las imágenes de los miembros de la SAAS escudriñando en las mochilas de niñas y niños ilusionados por ver el desfile y participar en los actos, dieron la vuelta al mundo marcando un episodio más de las vergonzantes decisiones de Morales. El escenario estaba dado para provocar en la ciudadanía una reacción inmediata de repulsa contra este abuso de autoridad con características de golpe de Estado. Y aun cuando no tuvo las repercusiones esperadas, eso fue lo que sucedió.

En otras ciudades surgieron las protestas y en la capital los estudiantes de la universidad estatal se hicieron sentir. Durante el discurso del mandatario –plagado de lugares comunes y con un abierto acento dictatorial- la multitud en la plaza manifestó su descontento gritando consignas y llamándolo a renunciar. Sin embargo, la división de la sociedad guatemalteca está dada. Como una perversa estrategia de dominación diseñada por los sectores poderosos para mantener el control político y económico, el divorcio ideológico implantado desde los tiempos de la Colonia persiste como una nube gris sobre el futuro de la nación.

El presidente Morales cree que esa división entre guatemaltecos lo salvará; está convencido –porque su rosca de militares y adeptos así le aconsejan- de tener el control del país y poder terminar su mandato con los privilegios y honores que él mismo se ha recetado. Su desprecio por la ciudadanía es indescriptible y dado su escaso alcance intelectual, probablemente esto es también resultado de un vértigo de altura, posición a la cual nunca antes tuvo el menor acceso. Entonces, ante un cuadro tan desolador, cabe preguntarse ¿Cómo es posible la defensa de algunos guatemaltecos ante los evidentes abusos de su mandatario? ¿Es acaso una pérdida de fe en el sistema democrático o quizá la protección de privilegios propios conseguidos gracias al tráfico de influencias?

Sin duda hay mucho de eso, pero también es importante tener presente los lazos entre sectores de poder con ciudadanos ansiosos de pertenecer a las élites solo por el hecho de manifestarles su respaldo. El típico arribismo transformado en una venda sobre los ojos para no ver lo obvio porque la verdad suele resultar molesta y estorba en la conciencia. Sumado a ello, la manipulación mediática de los medios de comunicación más poderosos –la red de televisión y radio propiedad del mexicano Ángel González- cuyas frecuencias dependen de las graciosas concesiones del gobierno de turno, crean en amplios sectores de la población, sobre todo aquellos más alejados de los centros urbanos y también los más pobres, la ilusión de que todo está bien.

Guatemala y su democracia están en serio peligro. El destino de sus habitantes está amenazado por las malas compañías de un presidente incapaz de comprender el alcance de sus acciones y convencido de detentar el poder absoluto.

Las malas juntas del presidente lo llevan de la mano hacia una dictadura.

AUDIO: 

elquintopatio@gmail.com

http://www.carolinavasquezaraya.com

Deconstruir y recrear: el arte de Ariel Dawi

2-5A-2-coles-cortesia

Los salones del Museo Pumapungo son el escenario más adecuado para exhibir la obra del pintor argentino Ariel Dawi.  Esto, no solo por la dimensión de sus cuadros, sino por la necesidad estética de observarlos desde la distancia y apreciarlos así, uno por uno, para luego aprehender la estricta unidad del conjunto.

El Azuay sufre -bajo el pincel y la paleta de Dawi- una metamorfosis estructural profunda. El artista no se ha conformado con absorber la belleza y plasmarla en sus lienzos. Él ha “deconstruido” sus formas y colores, los ha procesado desde una visión muy particular e íntima para luego volver a integrar los elementos y convertirlos en algo diferente pero totalmente reconocible, aun cuando lleva la impronta inconfundible de su estilo.

Los experimentos cromáticos del artista argentino parecen tocar los extremos: De una fuerza rotunda en el color de El Paraíso en la otra esquina pasa a la sutileza onírica de un paraje húmedo y nublado, como en Mayo en Azuay.  Sus azules profundos –él se ha apoderado de los cielos y las aguas de Cuenca- contrastan con el brillo de los tejados rojos y la sequedad del páramo. Pero no se detiene ahí, también juega con la desintegración de las formas en un proceso de abstracción en donde, por ahí escondidos, se adivinan breves bosquejos de figuras animales y humanas.

El impacto visual de esta exposición le ofrece al espectador la excepcional oportunidad de re-ver el entorno que le rodea. Analizarlo desde los ojos de Dawi y apreciar la riqueza de sus colores, sus texturas y sus formas termina siendo parte del ejercicio estético al cual el pintor nos lleva de la mano, para abandonarnos frente a la experiencia individual y dejar el resto del trabajo a nuestra imaginación. Quizá por esto su propuesta estética resulta tan enriquecedora como generosa.

Publicado por El Mercurio

https://ww2.elmercurio.com.ec/2018/09/10/deconstruir-y-recrear-el-arte-de-dawi/

Carolina Vásquez Araya

@carvasar

elquintopatio@gmail.com

Antes de la paz, la justicia

Cuando la justicia les pisa los talones buscan el refugio de un acuerdo de paz.

Es la historia recurrente de quienes abusan del poder contra una ciudadanía cuyo pecado capital ha sido dejar el espacio público permitiendo a políticos, empresarios, jueces y militares corruptos apoderarse del control en todas las instancias, de un modo casi absoluto. La corrupción es letal y en países como los nuestros ha sido doblemente devastadora cuando desde el exterior y simulando “asistencia económica y/o militar” otros gobiernos deciden sobre el futuro de la nación y el destino de sus habitantes.

En este juego de poderes -y considerando la habilidad de las estrategias empleadas para hacer creer a las mayorías que su más grande enemigo es un comunismo inexistente- las sociedades alcanzan un punto de saturación y eso las lleva a preferir cualquier pacto de paz mal pergeñado antes de proseguir una lucha agotadora y estéril por consolidar el imperio de la justicia. Entonces es cuando terminan por declarar vencedores a quienes las engañan y quienes empeñan el futuro de las generaciones por venir por medio de pactos clandestinos con los enemigos de la ley.

Esos acuerdos de paz propuestos por quienes abusan del poder, esos espejos falsos en los cuales se miran los incautos, representan una historia de larga data en países cuyas ciudadanías vienen ya debilitadas por políticas educativas tendentes a impedirles el entrenamiento y aprendizaje del análisis y la reflexión profundas, informadas y libres. La educación no es para todos y tampoco es totalmente libre. Los sistemas educativos en países sometidos a la influencia del sistema económico más depredador de la historia de la Humanidad vienen diseñados para reafirmar el poder sobre quienes en realidad producen la riqueza, convenciéndolos de que esa riqueza pertenece a otros.

De ahí viene también la invasión de doctrinas religiosas enviadas desde el corazón del capitalismo, cuyo trabajo sobre pueblos privados de educación facilita la persuasión, el adoctrinamiento civil e impone sus parámetros de conducta basados en la sumisión, la misoginia y la resignación como valores espirituales. Es la suprema mentira vestida de amor a dios cuya influencia en nuestros pueblos empobrecidos y abusados representa un importante freno a las esperanzas de desarrollo de nuestros países.

La palabra paz es hermosa, siempre y cuando sea verdadera y refleje las intenciones legítimas de alcanzar un estado de hermandad, en un ambiente de respeto por los derechos humanos, con libertad de vivir una democracia funcional y con capacidad de incidir sobre el destino común. Pero también es engañosa cuando pretende arrojar un velo de silencio sobre la podredumbre, la falsedad del sistema imperante o los crímenes cometidos por quienes, en control del poder perpetran sobre la ciudadanía de manera flagrante y con garantía de impunidad. Es preciso mantenerse alerta para detectar cuándo la paz viene envuelta en engañosas intenciones; ya una vez bajas las defensas, quienes proponen los pactos desde su posición de privilegio fácilmente asestarán otro golpe certero contra la confianza popular.

La historia de nuestros pueblos ha demostrado su tremenda vulnerabilidad ante la fuerza y el poder impuestos desde otros centros de poder económico y político. Nos han impedido progresar y nos han doblegado ante el capital internacional. De paso, han cercenado todo intento de independencia política. Por eso es importante exigir justicia; recuperar la memoria y no permitir jamás el establecimiento de acuerdos ni pactos cuya intención sea acallar esas demandas. La paz sin justicia no es –y nunca será- una verdadera paz. 

AUDIO: 

http://www.carolinavasquezaraya.com

elquintopatio@gmail.com

Una guerra solapada

En América Latina se vive una crisis política potencialmente letal para las democracias.

En Guatemala, el presidente amagó un auto golpe de Estado al estilo Serrano Elías -frenado quizá por algún “poder superior”- dejando en el ambiente la certeza de que la débil democracia, conseguida después de 36 años de un sangriento conflicto armado interno, no tiene la suficiente fuerza para salir indemne de los constantes embates de gobiernos corruptos vinculados íntimamente a las fuerzas castrenses y grupos empresariales que han dominado durante décadas la vida de esa nación. Con un estilo imitado de otros dictadores, Morales se lanzó de lleno a defender su posición declarando abiertamente la guerra a quienes pretenden consolidar el estado de Derecho, fortalecer al sistema de administración de justicia, terminar con la corrupción y acabar con la impunidad. Su mensaje desde el palacio de gobierno y rodeado de oficiales de las fuerzas armadas afianzó la convicción de que el mandatario no es más que un peón controlado y sostenido por el ejército.

La respuesta de la ciudadanía ante el cuadro desolador de los poderes del Estado, transformados en reductos seguros para garantizar privilegios e inmunidad a quienes delinquen desde las instituciones públicas, no tiene siquiera la fuerza suficiente para provocar inquietud en esos círculos. La sociedad civil ha sido fragmentada a través de insidiosas campañas anónimas desde centros de control informático y desde medios de comunicación favorecidos por los políticos de turno. También ha tenido un efecto devastador el acoso, las amenazas y asesinatos contra líderes comunitarios y periodistas cuyo trabajo ha puesto en descubierto actos flagrantes de corrupción.

Es tan descarada la manera como los funcionarios se blindan contra la acción de la justicia que dejan pocas probabilidades de verse afectados por manifestaciones de protesta, la mayoría de ellas debilitadas por el miedo a las consecuencias y la pasividad de una parte importante de la población, por lo tanto carentes del impacto necesario para causar efecto.

Este cuadro no es exclusivo de Guatemala. Ya sucede algo similar en Honduras, Nicaragua, Brasil, Argentina y otras naciones en donde las democracias conquistadas a fuerza de grandes sacrificios y enormes pérdidas humanas, se debilitan aceleradamente en esta suerte de “neo guerra fría” en donde la influencia de las grandes corporaciones y los intereses geopolíticos de Estados Unidos constituye una marca de identidad largamente conocida en nuestro continente. Las consecuencias del perverso juego de poner y quitar dictaduras, negociar con los grupos económicos, romper acuerdos y crear otros más convenientes a sus intereses ha causado el empoderamiento de grupos criminales cuyos tentáculos en el cuerpo institucional de los Estados les ha convertido en un poder paralelo con trágicas consecuencias para las democracias latinoamericanas.

Lo sucedido en Guatemala durante los días pasados marca un regreso a las épocas más oscuras de las dictaduras de los años 80 en muchos los países del continente. Esta nueva guerra contra los derechos ciudadanos, con el ingrediente adicional de una renovada política represiva hacia grupos de mujeres, diversidad sexual, defensores del ambiente y pobladores opuestos a las explotaciones mineras que no dejan ningún beneficio, aumenta la presión del caldero y expone al país a una explosión social de nefastas consecuencias. Ante esto, la única respuesta posible es un movimiento de unidad ciudadana capaz de anular el efecto de las estrategias divisionistas de sus enemigos más cercanos y más peligrosos: sus propios gobernantes.

AUDIO:  

http://www.carolinavasquezaraya.com

Strindberg: En la intimidad de un drama

a7207dfc-f9c3-441c-9187-a60806f7a23f

Hacer teatro es complicado. Se necesita perseverancia, talento y un buen ojo para escoger las obras; pero también apoyo, recursos y un público tan interesado como dispuesto a pagar el boleto para mantenerse sentado un par de horas ante un escenario.  Luis Largo y Alejandro Endara, conscientes de poseer solo algunas de las ventajas anteriores -y no precisamente las que facilitan el montaje- han decidido llevar “su” teatro hacia los espacios más íntimos e inusuales: espacios pequeños, cafés con ambiente informal en donde caben los sueños de artistas deseosos de compartir sus proyectos.

Ambos jóvenes -en sus veintes y con estudios de dirección y actuación en la Universidad del Azuay con licenciatura en Arte Teatral- unieron sus expectativas, sus talentos y un enorme caudal de energía para romper los obstáculos y adentrarse de lleno en el estudio y desarrollo de obras de gran nivel. Es así como han presentado en La Guarida El más fuerte, una de las obras de August Strindberg (1849-1912), el gran escritor y dramaturgo sueco y uno de los mayores exponentes del expresionismo en el teatro. Las obras de Strindberg, caracterizadas por romper de lleno con el romanticismo en los escenarios de su época para incursionar en una sátira cruda derivando luego hacia manifestaciones menos realistas, se prestan de manera magistral para llevarlas hacia un público culto y abierto a nuevas formas de expresión dramática.

IMG_3720.jpg

“- Fer ¿tú por aquí? Sentado en tu rincón el día de Nochebuena como un triste solitario… ¿Cómo estás?” -le espeta Jorge (Alejandro Endara) a un espectador desprevenido, sentado a una de las mesas del pequeño café. Su monólogo, a medida que avanza la obra, asciende de tono mientras domina el espacio físico, un poco más grande que el zaguán de una casa antigua y tenuemente iluminado en tonos rojizos, perfectos para dar un toque aún más dramático a la atmósfera del lugar.  Poco a poco la trama comienza a desenvolverse como un artilugio que se despliega frente al espectador, quien se va adentrando en la historia de un drama pasional entre dos hombres que alguna vez compartieron una buena amistad.

La pregunta surge por sí sola: ¿Por qué un drama tan oscuro? ¿Por qué Strindberg para marcar el inicio de una carrera teatral?

Luis Largo, el director de la obra y quien adaptó el libreto de El más fuerte para presentarlo en un espacio tan íntimo y ante una pequeña audiencia, explica:

-Con Alejandro Endara hemos escogido trabajar con autores de gran nivel porque existe un vacío en cuanto a obras complejas y poco populares. Estamos conscientes de las dificultades, pero estamos comenzando con un proyecto que ni siquiera hemos bautizado. Es decir, Alejandro y yo conformamos una compañía teatral sin recursos y aún somos bastante desconocidos en el medio; sin embargo tenemos grandes expectativas de desarrollar una identidad artística propia, apropiándonos de un espacio que ofrece buenas posibilidades de éxito. Hemos elegido a August Strindberg por ser uno de los más importantes autores pero también por su fuerza dramática y porque la adaptación de algunas de sus obras –así como las de otros dramaturgos- nos permite mantener esta línea de teatro íntimo, de cámara.

-Esta obra –agrega- tiene un tono dramático muy intenso, el personaje va elevando la expresión de sus emociones, por lo tanto la adaptación del libreto busca darle credibilidad y no solo mostrar el chispazo emotivo sino llevar su secuencia desde el origen, trabajar desde sus propias emociones. La dirección busca el resultado trabajando el proceso completo.

-¿Cuál es el concepto del proyecto en el cual están incursionando?

-La idea es incluir la ficción dentro de un espacio normal, bordear la frontera entre lo real y lo ficticio para que el público se sienta parte de una realidad alternativa. De algún modo todos creamos ficciones en nuestra vida y el teatro no es totalmente distinto de nuestras construcciones personales, concluye Luis Largo.

Alejandro añade:

-Para actores jóvenes que incursionan en un medio tan complejo, conseguir apoyo financiero es casi imposible. Lo intentamos de mil maneras pero nadie quiso aportar y de ese modo no teníamos ninguna posibilidad de tener acceso a un escenario tradicional. Por lo tanto, la opción era buscar establecimientos que nos permitieran montar nuestras obras en un formato pequeño y muy íntimo, lo cual ha resultado, además de original, un modo muy interesante de involucrar al público en el desarrollo de la trama. Hemos tenido muchos buenos momentos desde que comenzamos con este proyecto.

-¿Quién más ha participado en el montaje de esta obra?

Además de Alejandro Endara como el actor y Luis Largo en la dirección, hemos tenido la colaboración de Nanda Palacios, Raúl Armijos, Lucas Bozzacchi y Juan Maldonado en el diseño teatral. El afiche fue ilustrado por Kevin Ávila.

Publicado por El Mercurio (www.elmercurio.com.ec)  19/08/2018

 

 

 

Ixquiac Xicará: ética y estética

Un artista cuya obra plástica perdurará con su fuerza a través de los años.

Una vida dedicada al arte constituye una aventura arriesgada y difícil. El mercado del arte no depende de los artistas, sino de tendencias marcadas por los críticos, los curadores, los coleccionistas, los dueños de galerías importantes pero mucho menos de quienes crean y producen las obras. En este contexto, un creador surgido de un ambiente ajeno a los salones en donde se decide quién vale y quién no resulta no solo una apuesta difícil; también es recorrer caminos llenos de obstáculos.

Rolando Ixquiac Xicará los recorrió todos y entró a lo más selecto del mundo artístico de Guatemala con un mensaje diferente y retador. Sus composiciones cuidadosamente estudiadas, su maestría en el manejo del color y un dibujo aparentemente ingenuo pero con una fuerte carga emotiva y cargadas de rebeldía, engañan a primera vista y dejan ese resabio de placer natural frente a la belleza. Pero sumado a ello, la complejidad de su pensamiento, su innegable habilidad para estampar en un espacio determinado todo un sofisticado universo de formas y conceptos con los cuales comparte su visión del mundo, no dejan lugar a dudas sobre su compromiso estético.

Los inicios de Rolando en las labores manuales comenzaron en el taller de zapatería de su padre. Luego, trabajando en un taller de enderezado y pintura adquirió la maestría en el uso de los más diversos materiales, sus colores, texturas y plasticidad. Al ingresar a la Escuela de Artes Plásticas ya llevaba ese valioso camino recorrido, lo cual le facilitó el aprendizaje. Al comenzar a pintar descubrió ese universo maravilloso para el cual ya poseía las habilidades prestadas por sus oficios anteriores. La pintura se convirtió, entonces, en el reducto seguro dentro de una ciudad cuya dinámica le era ajena. Ese punto de partida lo llevó a participar en bienales y salas de exhibición en el país y el mundo.

Existe, en toda su obra, un leit motiv absolutamente definido: el racismo. Sus personajes vienen desde la experiencia vital de un artista cuyos inicios fueron marcados por la discriminación y por una guerra cruenta y prolongada cuyas víctimas fueron en su inmensa mayoría indígenas como él. Rolando Ixquiac, quien en los años 70 no tenía por qué salirse del esquema trillado del costumbrismo estético, de la paleta vibrante de sus pares, de esa descripción preciosa del entorno rural, se abrió paso a través de una sociedad poco tolerante con las diferencias étnicas y sus pasos lo llevaron a invadir un espacio supuestamente ajeno. Rodeado de un mercado de arte emergente, fue capaz de sentar sus reales en salas de exhibición y subastas a la par de un arte ladino por excelencia.

La coherencia de su denuncia le significó críticas cuyo trasfondo iba dirigido más a descalificar su técnica que el contenido de su obra, como una manera de matar al mensajero frente a un mercado no proclive a la protesta política en tiempos de conflicto, en una sociedad conservadora y centrada en su condición de superioridad étnica. De ahí la cuidadosa concepción de temas en toda su obra, la elección de colores emblemáticos y la inclusión de detalles aparentemente insignificantes pero de un gran simbolismo, elementos cuya integración en el conjunto proviene de un estudio profundo del mensaje y una revisión exhaustiva del modo de transmitirlo.

Hoy Rolando ya no está. Su partida crea un inmenso espacio de ausencia entre sus familiares y amigos, pero también en el mundo del arte; ese mundo al cual ingresó un día con toda propiedad por la puerta principal.

AUDIO: 

elquintopatio@gmail.com

http://www.carolinavasquezaraya.com

Rolando Ixquiac

Nos conocimos hace más de 40 años y aún sin vernos con frecuencia, nuestra amistad se fue cimentando con el tiempo. Hoy ya no está para deslumbrarnos con sus colores.

Les comparto esta columna que le dediqué en 2008:

DlWBMg6UYAAL_Rj

Las ratas del archivo

Ratas simbólicas o reales, la cosa es que aparecen de nuevo en óleos, acuarelas y en la memoria de tiempos pasados y presentes.

Las ratas estaban en el archivo, aunque también podría decirse que El Archivo estaba lleno de ratas. Más gordas, siempre ávidas de comida y con esa actitud subrepticia de los seres que viven escondidos en rincones oscuros, al acecho de sus víctimas.

Cuando Rolando Ixquiac Xicará exhibió su colección de ratas en los años ochenta, el mensaje era claro. Tan claro que todos hicieron su propia interpretación de intenciones y símbolos, de éticas y estéticas, seguros de haber dado en el clavo. Ratas grises –casi uniformadas- desfilaron por los muros de El Túnel de la zona uno con sus ojillos insignificantes y sus incisivos listos para hundirlos en la carne tierna.

Coleccionistas, intelectuales y curiosos las vieron y comentaron. Y las ratas, por consiguiente, se sintieron aludidas. Esta semana, veintisiete años después, salen de su escondrijo y se instalan triunfantes, una vez más en los muros de El Túnel, esta vez en su sede de Plaza Obelisco.

De acuerdo con Ixquiac Xicará, los pequeños roedores continúan vigentes. Según él, después de casi tres décadas muchas cosas permanecen y otras han involucionado al punto de haberse atrofiado del todo. Perteneciente a una generación anclada en el debate ideológico y con el concepto de un arte comprometido, el artista considera imposible abstraerse de la realidad al punto de traicionarla, lo cual lo coloca en la difícil disyuntiva de seguir esa línea de denuncia que marcó su trayectoria, o transformarse en un producto más del mercado del arte.

Quizás por eso sacó a las ratas del archivo, les sacudió el polvo, les retocó los bordes, las expuso a la luz y ahora quiere que las veamos todos para obligarnos a constatar que nada ha cambiado y aquellas vivencias del pasado, siguen vivas y vigentes.

De alguna manera sutil y compleja, resulta evidente que muchas personas han elegido permanecer inmersas en ese mundo oscuro de los disimulos, los equívocos y la negación del pasado, en ese afán de hacer caso omiso de lo de antes para tener el valor de enfrentar lo que viene. Sin embargo, ahí está el arte para recordarles el encadenamiento de los hechos y su enorme influencia en el presente de una democracia cuya esencia está diluída entre promesas no cumplidas y justicia no acatada.

Casi olvido hablar del valor estético de las ratas. La verdad es que son hermosas. Como toda expresión de buen arte, han sobrellevado el tiempo con perfecta dignidad y mantienen intactos sus trazos sutiles y la vaporosa huella del pincel. Pero detrás de la composición, el balance y la factura, la inquietante presencia del pasado.

 

elquintopatio@gmail.com

 

Secretos bajo la cúpula

Los escándalos del clero no son nuevos, pero vienen a hacer noticia.

 Los delitos cometidos por miembros del clero han pasado durante siglos bajo la vara del secretismo más hermético. Por el simple hecho de pertenecer a una comunidad amparada por un halo de espiritualidad, virtud y autoridad moral –el arquetipo de toda institución de carácter religioso- los hechos vergonzosos de abuso sexual, político, social, laboral y económico han sido acallados con la complicidad de la sociedad, pero también tolerados por los sistemas de justicia, hasta cuyas cortes recién comienzan a aparecer los sindicados.

El informe de más de mil trescientas páginas producido por el gran jurado de Pensilvania menciona casos aterradores de pedofilia, pornografía infantil, abortos forzados y otros delitos cubiertos por el silencio eclesiástico durante más de 70 años. Sin embargo, los crímenes bajo las cúpulas, en el amparo de los conventos y las gruesas paredes de los monasterios vienen desde muy atrás y han contado con una histórica garantía de impunidad. Ahora, cuando comienzan a salir a la luz pública estos hechos, también va tomando cuerpo la sanción moral de una comunidad de feligreses no dispuestos a tolerarlos.

El imperio construido bajo la insignia de la espiritualidad viene mostrando agujeros en su estructura a lo largo de toda su historia. La violencia ejercida desde los púlpitos con la anuencia de comunidades dóciles ante la imposición patriarcal y dominante de la Iglesia, no solo ha impactado a víctimas de abuso sexual, también ha influido de manera determinante en los ámbitos de la política, la economía y muy especialmente en el control de comunidades campesinas e indígenas con el propósito de transformar en virtudes espirituales sus carencias, su pobreza y su marginación. 

La crisis experimentada actualmente por la iglesia católica no se reduce a los delitos de sus sacerdotes y ministros, también cuenta con una enorme cuota su posición cerrada respecto de la despenalización del aborto, lo cual ha generado en las recientes semanas una ola masiva de rechazo por parte de feligreses decididos a abandonar a la institución bajo cuyos parámetros y enseñanzas fueron educados desde la infancia. Hoy la apostasía ha dejado de ser un pecado para convertirse en un acto de reivindicación política, espiritual y social.

Al detallado informe del gran jurado de Pensilvania se suma el justo reclamo de las mujeres: teólogas, religiosas y laicas van decididas a luchar por la igualdad. Sometidas a un plano de servidumbre y dominación durante siglos, las mujeres pertenecientes y cercanas a la institución comienzan a levantar sus voces para exigir respeto, equidad y espacios de toma de decisiones dentro de las jerarquías eclesiásticas. También exigen su liberación del servicio doméstico al cual son relegadas -dentro del ámbito eclesiástico- incluso aquellas estudiosas que ya poseen doctorados en teología.

Muchos son los obstáculos a vencer pero estas mujeres han decidido luchar por su ingreso en los órganos de poder y tener acceso a ejercer el sacerdocio en igualdad de condiciones que los hombres. Esto deja en evidencia la delicada situación que enfrenta el Vaticano, ya que la supervivencia de cualquier institución –religiosa o no- depende en alto grado de su capacidad para adaptarse a los cambios de la sociedad en la cual se desempeña. La resistencia férrea del catolicismo a comprender y adoptar los nuevos parámetros del mundo actual puede ser su condena a perder gran parte de su influencia, como ya está siendo condenada moralmente por los excesos y los crímenes de muchos de sus miembros.

AUDIO:  

elquintopatio@gmail.com

http://www.carolinavasquezaraya.com

Argentina_Aborto: Los pañuelos verdes

Red Latina sin fronteras's avatarRed Latina sin fronteras

___Arg__Pañuelos verdes

Aborto: Los pañuelos verdes
por Carolina Vásquez Araya

Las cifras de niñas embarazadas y mujeres muertas por abortos clandestinos exigen una revisión profunda y urgente de los marcos legales

Las mujeres argentinas han marcado un hasta aquí en uno de los temas más sensibles y controversiales para las sociedades latinoamericanas: el derecho a la interrupción voluntaria del embarazo –IVE- impulsado por la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito. El emblema de la organización desde la cual se originó el movimiento hace ya 15 años es un pañuelo verde con una inscripción en blanco que reza “Educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir”, poniendo de relieve una de las causas principales de muertes evitables de mujeres en todos los países del continente.

El proyecto de la despenalización del aborto –ya aprobado por la Cámara de Diputados argentina luego de uno…

View original post 473 more words

El lento suicidio de una nación

Hay muchas maneras de acabar con las posibilidades de progreso para un país.

 Cuando presumimos de ser inteligentes, solemos compararnos con otros seres vivos de la naturaleza. Grave error. Nuestra capacidad para pensar, analizar, diseñar nuevos modelos de sociedad, desarrollar tecnología y modificar el entorno se ha divorciado paulatinamente de las necesidades vitales de las personas. Los animales y las plantas, en cambio, funcionan de manera colectiva y no solo se protegen, sino además administran sus recursos para evitar sufrir las consecuencias de una depredación total de su hábitat.

En estas primeras décadas del siglo nuestra dependencia de los sistemas tecnológicos tiende a acentuarse de modo acelerado. Quienes poseen los recursos económicos para tener acceso a la tecnología, esta dependencia alcanza visos de obsesión. Lo que no nos dicen es cómo van a enfrentar las nuevas generaciones –y quizá nosotros- los enormes desafíos cuando los fenómenos atmosféricos alcancen un nivel catastrófico: calentamiento global y desertificación con su cauda de inundaciones, pérdida de fajas costeras, agotamiento de los recursos hídricos, sequías y otros fenómenos de los cuales ya hemos tenido los primeros anuncios.

Si esto resulta fatal en países desarrollados, para aquellas naciones menos afortunadas, cuyos gobiernos corruptos se sostienen gracias a un balance desigual de los poderes, el futuro presenta riesgos de enorme envergadura. Entre estos países se encuentran algunos de los más afectados por las intervenciones políticas, económicas y militares de Estados Unidos, como los que componen el triángulo norte de Centroamérica –Guatemala, El Salvador y Honduras- cuyas frágiles democracias se encuentran bajo constante amenaza.

En estos países, los indicadores de desarrollo humano revelan un cuadro de abandono y abuso indescriptibles. La desnutrición crónica, miseria, violencia y falta de oportunidades para las nuevas generaciones auguran un futuro marcado por la profundización de sus carencias, con una gran masa poblacional bajo la línea de la pobreza cuyas capacidades intelectuales -reducidas por efecto de su condición nutricional- les impedirá tener acceso al mercado laboral; y cuya pobreza será, por razones obvias, un obstáculo insalvable para emprender cualquier iniciativa como salida hacia el desarrollo.

Lo más preocupante de este cuadro es la falta de inteligencia de quienes poseen el poder económico. Ocupados en consolidar sus privilegios y aumentar sus riquezas, han olvidado el hecho elemental de su dependencia de la fuerza laboral, gracias a cuyo trabajo mal remunerado han amasado algunas de las mayores fortunas del continente. Sumado a ello, su indiferencia hacia las graves consecuencias de sus industrias extractivas y cultivos extensivos, que han destruido por completo algunos de los más importantes ecosistemas de la región, denota una absoluta falta de sentido común.

En otras palabras: la combinación de gobiernos corruptos y empresariados miopes da como resultado el suicidio lento de naciones ricas en potencia, pero miserablemente administradas por castas fincadas por siglos en los poderes de esos Estados. A ello se suma una clase media con afanes aspiracionales y bajo la ilusión de pertenecer al sector privilegiado aun cuando lo sirven por migajas. Este colchón poblacional –entre los ricos muy ricos y los pobres muy pobres- se conforma mientras no haya síntomas de colapso y reeligen, una y otra vez, a sus mismos representantes políticos. Quizá sea ahí en donde se necesita empezar a reconstruir la autoestima de estas naciones castigadas por siglos.

La codicia es capaz de anular la inteligencia y el sentido común.

AUDIO: 

elquintopatio@gmail.com

http://www.carolinavasquezaraya.com

La trata: un pingüe negocio

El silencio alrededor de los crímenes contra la niñez evidencia complicidad institucional.

Las macabras historias de los “hogares seguros” en donde van a parar niños, niñas y adolescentes en situación de vulnerabilidad revelan hasta dónde son capaces de operar las organizaciones criminales y cómo la sociedad calla y tolera. Estas aberraciones suceden no solo en Guatemala, Argentina o Chile; también en países más desarrollados en donde los derechos de la niñez pasan por debajo de la vista pública y se violan sin control alguno. Las víctimas, al pertenecer a los sectores más débiles de la población –NNA pobres, abandonados y sometidos a la autoridad de otros- no poseen la menor credibilidad frente a los sistemas de justicia.

Esto fortalece a las redes de trata de personas en sus distintas modalidades en un sistema cuya principal característica es la discriminación contra los sectores más pobres, las mujeres y los menores de edad. Es decir, grupos poblacionales cuyos derechos no son ejercidos libremente, sino dependen de quienes ostentan el poder en un escenario de machismo y patriarcado. ¿Qué ha sucedido con las denuncias recurrentes de la periodista Mariela Castañón en Guatemala sobre las fuertes sospechas de la existencia de redes de trata en los hogares seguros de ese país? Nada. Los entes de investigación, callan. El gobierno, sobre cuyos integrantes flotan sospechas de abuso sexual y violaciones, calla. Y la ciudadanía insiste en condenar a las víctimas con su actitud atávica de desprecio por su condición de marginadas, porque en su visión de las cosas nada es más despreciable que un ser humano débil e impotente.

Las acusaciones crueles e injustas contra las niñas violadas y quemadas en el Hogar Seguro Virgen de la Asunción hablan por sí solas. Se las etiquetó como prostitutas y delincuentes por el simple hecho de haber ido a caer en un sistema de abuso, tortura y muerte. Las razones por las cuales habían sido institucionalizadas no fueron analizadas ni comprendidas por una mayoría urbana siempre presta a condenar a sus semejantes a partir de rumores y apariencias, dando mayor crédito a los victimarios que a las víctimas.  

Arriesgar la vida frente a organizaciones criminales tan poderosas es una apuesta valiente de los pocos periodistas que se han dado a la tarea de investigar. Los tentáculos de estas redes se fincan con fuerza no solo en entidades gubernamentales y cuerpos de seguridad particulares y oficiales, también se garantizan impunidad gracias al poder de sus clientes. Es decir, de no emprenderse una campaña de fondo para erradicarlas, lo natural será su consolidación porque el dinero que fluye del negocio de la trata constituye un instrumento poderoso para romper obstáculos en todos los frentes, incluido el sistema de justicia, por lo cual las denuncias quedan en legajos muertos acumulando polvo.

Uno de los síntomas más preocupantes del poder del negocio de la trata es la recurrencia de desapariciones de niñas, niños y adolescentes de todas las edades, especialmente en nuestro continente. Son miles de seres indefensos cuya ausencia detona alertas pero de quienes, a pesar de las denuncias, nunca se vuelve a saber. Sin embargo, innumerables prostíbulos que ofrecen servicios sexuales de menores gozan de la protección de la policía y otros funcionarios, quienes aprovechan ese recurso de enriquecimiento ilícito cerrando los ojos a una realidad aberrante. Es imperativo comprender en dónde reside el origen de esta monstruosa maquinaria y comenzar a construir sociedades cuya principal prioridad sea la protección de la niñez. La vida de estos seres vulnerables no es una moneda de intercambio sino la base de una sociedad funcional, justa e integradora. Una sociedad menos sentenciosa y mucho más empática.

 elquintopatio@gmail.com

http://www.carolinavasquezaraya.com

Una apuesta audaz: Invierno… o las 10 formas de sentir frío

Muchas veces consideramos normal rechazar lo nuevo, desechando con ese gesto conservador la apertura hacia sensaciones y conocimientos que podrían echar por tierra algunos de nuestros más arraigados conceptos.

image2

Por eso me ha parecido tan valiosa la apuesta del Laboratorio de Danza Contemporánea perteneciente a la Facultad de Artes de la Universidad de Cuenca. Tienes sobre un escenario desnudo y austero a un grupo numeroso de bailarines estáticos. Nadie se mueve, excepto una de ellas. Esperas a ver qué sucede, y nada. Pero a medida que se va desarrollando en una línea de tiempo impredecible, comienzas a percibir, a comprender y a sentir.

No hay posturas clásicas, únicamente cuerpos en una dinámica progresiva, una línea musical que los acompaña y una voz que aporta una textura auditiva distinta. Un espectáculo capaz de escarbar en nuestro concepto de la danza como una de las bellas formas de arte y romper el marco conceptual de la armonía, la forma y el uso de las técnicas a las cuales estamos acostumbrados. A la danza le sucede lo mismo que a la música; nos quedamos en el clasicismo más ortodoxo porque es el que encaja con nuestra percepción de la belleza y no vamos más allá en la exploración de lo nuevo, en la creación de otras formas, otros estilos y otros lenguajes. Por eso esta propuesta es importante.

La audaz coreografía de Ernesto Ortiz Mosquera en su creación Invierno, basada en uno de los cuatro conciertos de Las Cuatro Estaciones, de Antonio Vivaldi –El Invierno, con sus 3 movimientos- ofreció, en sus primeras dos presentaciones, un espectáculo cuya complejidad y armonía escénica representaron un reto interesante para un público poco acostumbrado a los desafíos. La música, parte fundamental de todo el conjunto, fue interpretada por el Ensamble de Música Contemporánea de la Orquesta Sinfónica de Cuenca. Respecto de lo anterior, es importante subrayar que la resistencia hacia las nuevas propuestas no se reduce al público de Cuenca, Santiago de Chile, Bogotá o al de América Latina en general; la visión conservadora también corre por las butacas europeas o asiáticas, porque lo nuevo siempre constituye un esfuerzo; una ruptura de códigos estéticos sólidamente instalados en nuestra forma de percibir el arte.

A propósito de esta especie de tendencia a lo archiconocido, el musicólogo español Miguel Ángel Marín publicó un estudio que lo demuestra. De un lapso de 5 años y 5 mil conciertos celebrados por diferentes instituciones en 283 ciudades de todo el mundo, constató que el 20 por ciento de la programación se concentra en apenas seis compositores: Beethoven, Schubert, Mozart, Brahms, Bach y Debussy. De este círculo privilegiado ninguno de ellos nació siquiera durante el siglo pasado. Es decir, el público aún responde al más puro clasicismo y los compositores modernos deben serles impuestos para darlos a conocer. Algo así sucede con la danza, con la plástica y con toda expresión que escape de nuestro concepto de “lo que debe ser”.

Ernesto Ortiz es un coreógrafo con más de 30 años de experiencia en el ámbito de la danza y desde 2014 está a cargo del Laboratorio Permanente de Técnicas Contemporáneas de Danza y Composición coreográfica. De hecho, esta unidad académica fue creada en esa fecha y la mayoría de los intérpretes de Invierno han sido o son actualmente sus alumnos. Es decir, además de lo novedoso de la propuesta, el riesgo era mayor por depender de las técnicas y habilidades de un grupo joven e inexperto.

Quise saber más y me senté a conversar con Ernesto Ortiz. Sobre la metodología utilizada en la selección de los bailarines, explica:

  • “El entrenamiento es sumamente importante. Es un entrenamiento que no busca “formatear” los cuerpos de una manera específica, no busca construir una sola estética corporal sino más bien intenta aprovechar la diversidad de cada cuerpo para potenciar las capacidades de cada quien. Además, en el proceso de formación hemos tenido la colaboración de maestros que han venido de otros lugares a dar técnicas de creación y de danza contemporánea, de modo que el Laboratorio se ha convertido en un espacio importante para confrontar el trabajo creativo con la rutina de las clases y la parte académica de la carrera. El perfil que buscamos no es de experto en danza ni en teatro, sino de creador escénico, un profesional capaz de alimentarse de ambas disciplinas para escoger de ellas las herramientas que necesita para crear.”

Ustedes, como creadores, han desafiado los cánones tradicionales de la percepción de la danza, ¿cómo ha sido esa experiencia con creaciones anteriores?

-“En mi experiencia como creador, desde el momento en el cual propongo un lenguaje diferente al formato conocido en donde la lectura está previamente dada, el público debe hacer su propia lectura y eso significa sacarlo de su lugar cómodo de espectador en la oscuridad de la sala. El problema se plantea cuando creas, porque la obra tiene que funcionar dentro de ese espacio como una unidad, de otro modo comunicará menos y perderás la atención de la audiencia. Entonces el artista que ofrece una dramaturgia expandida como ésta, tiene el compromiso de hacer funcionar esa maquinaria conceptual para evitar la desconexión con el espectador.”

Quizá lo más importante en el trabajo del Laboratorio de Danza Contemporánea sea el desarrollo creativo con miras a ampliar las perspectivas estéticas de la sociedad a la cual pertenece. Sus propuestas novedosas y de algún modo transgresoras de lo convencional irán permeando en el público, alimentando de ese modo la libertad creativa y las posibilidades futuras para la proyección del arte nacional hacia los grandes escenarios del mundo. Esperamos que así sea.

 

ERNESTO ORTIZ

Ernesto Ortiz

Ernesto Ortiz es bailarín, coreógrafo y crítico de danza. Su obra ha sido de gran influencia en la escena dancística ecuatoriana desde hace varios años. Tiene a su haber más de cuarenta creaciones escénicas y varios premios. Dos libros en los que reflexiona sobre el proceso creativo y sobre la relación entre danza y filosofía, además de su Maestría en Estudios del Arte, lo avalan como un artista que integra la práctica con el pensamiento, articulada y conscientemente.

Ha colaborado como coreógrafo residente e invitado en instituciones del nivel de la Universidad de Harvard (2005), la Universidad de Vassar (2005) y la Universidad de Illinois (2007).

Así mismo ha desarrollado su trabajo en medios impresos, nacionales y extranjeros, tales como Mundo Diners, Conjunto (Casa de las Américas), El Búho, El Sótano, El Apuntador –entre otras-, especializándose en la crítica de artes escénicas.

Actualmente, Ortiz es miembro del Consejo Editorial de la Revista “El Apuntador” y maestro titular de la Facultad de Artes de la Universidad de Cuenca, en las cátedras de Composición y Técnica Contemporánea, Crítica de la escena e Historia  de la danza, dirige el Laboratorio Permanente de Danza y Composición Coreográfica, miembro del Consejo Editorial de la Facultad y co-director del Proyecto de Investigación Artística “Teoría de la forma: estrategias artísticas y teóricas para la superación del canon posmoderno”.

*Para mayor información: ernestortiz.weebly.com

Publicado por El Mercurio https://ww2.elmercurio.com.ec/2018/07/30/una-apuesta-audaz-invierno/