Capacidad de Respuesta

(A publicar el 13/04/2009)

Guatemala es un país vulnerable no sólo por sus debilidades políticas, sino también por sus características geológicas.

A esta breve escala entre actividades que solemos llamar pomposamente “vacaciones de verano” le debemos el tiempo para pensar en otras cosas, porque aparte de quienes dedican estas fechas a observar los ritos tradicionales o se afanan por llenar playas hasta el límite de su capacidad y a sufrir con afán masoquista el tráfico en las carreteras, estamos quienes tuvimos la genial idea de quedarnos en casa disfrutando de una ciudad más tranquila y un aire más puro, entre temblor y temblor.
Esto último fue lo que me dio pie para pensar sobre los sistemas de emergencia en la eventualidad de que los modestos movimientos tectónicos perceptibles desde el sábado 4 de abril terminaran en un auténtico terremoto. Y esto no es la macabra predicción de una mente exaltada sino la realidad simple y llana de un territorio rodeado de algunas de las fallas más activas del mundo, situado en pleno cinturón de fuego.
Lo primero, es la total ausencia de educación respecto a los procedimientos y técnicas de seguridad necesarios para enfrentar una emergencia de grandes proporciones, dirigida a la población en general, la cual obviamente actuará como le dicte su mejor criterio sin una coordinación capaz de reducir el impacto de una catástrofe en cuanto a pérdidas humanas y materiales.
La infraestructura tampoco ayuda. Hace algunas semanas se publicó un reportaje sobre las condiciones actuales de los grandes puentes que cruzan los barrancos alrededor de la capital. En esa investigación quedó claro cómo los especialistas habían recomendado, desde hace ya muchos años, ciertos procedimientos de control, evaluación y reforzamiento de sus estructuras, trabajos que jamás se hicieron. Las consecuencias de esa negligencia podrían representar el aislamiento de extensas zonas de la ciudad -en algunos casos ni siquiera hay rutas alternas- sumando a ello el posible colapso de esos puentes de intenso tráfico.
Otro caso de estudio son las normas de construcción de grandes edificios. En Guatemala son escasas las edificaciones de gran capacidad que cumplen con el requisito fundamental de contar con sistemas y salidas de emergencia. Esto no sólo se observa en torres de oficinas y apartamentos sino también en discotecas, cines y centros comerciales, en los cuales un incendio o un terremoto podría costar innecesariamente la vida de cientos de personas. La capacidad de respuesta de un sistema nacional empieza por la creación de una red eficaz y de amplia difusión. ¿Dónde está la nuestra?

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