Derechos Humanos

(Publicado el 30/03/2009)

Los derechos humanos son las condiciones inherentes a la persona que le permiten integrarse a la sociedad de manera digna.

Es muy preocupante observar la expedita divulgación de estereotipos, probablemente porque es más fácil evitar el trabajo de analizar el trasfondo de las cosas o, quizás, por conceder una explicación fácil a las frustraciones propias y de las mayorías. Esto sucede cada vez que se menciona al Procurador de los Derechos Humanos. Con total falta de sensibilidad y empatía, en estos días es posible observar cómo la mayoría repite: “quizás ahora que atacaron a su esposa se deje de defender a mareros y criminales”.
La creación de esta figura tan controversial surgió después del conflicto armado y Guatemala fue el primer país en el cual se estableció como orden constitucional, junto con el Tribunal Supremo Electoral y la Corte de Constitucionalidad. Su función primordial es defender la construcción y la vigencia de un auténtico estado de derecho, así como vigilar que en Guatemala, uno de los países emblemáticos por su historia de violación de los derechos humanos, éstos se respeten.
Las obligaciones del ombudsman guatemalteco no se limitan a velar por el respeto a los derechos humanos de las personas correctas y decentes que viven dentro del marco de la ley. También incluyen vigilar que no se repitan los abusos que llevaron a Guatemala a convertirse en uno de los países más violentos del mundo, con más de 200 mil víctimas inocentes en un conflicto más estratégico que político, en el cual no sólo ciettas instituciones del Estado se dedicaron a eliminar selectivamente a los líderes populares, sino también abrieron las puertas a la intervención de gobiernos extranjeros.
Los mareros, aunque usted no lo crea, no merecen el exterminio sin oportunidad de un juicio justo. Ellos han encontrado la única vía para sobrevivir e integrarse a algo en un país que les ha vedado todas las oportunidades de desarrollo, cuyos índices de corrupción son vergonzosos y su nivel de oferta educativa para las mayorías es uno de los más bajos del continente. La población tolera que la representen en el Congreso individuos como Chinchilla o Manolito Castillo, pero rechaza enfáticamente el trabajo del Procurador para evitar la proliferación de escuadrones de la muerte.
Ve con impasible conformidad cómo los diputados –entre los cuales los hay corruptos, abusivos, violentos y adictos al poder- se recetan una exención de la licencia para portar armas, pasando descaradamente por encima del artículo de la Constitución que establece la igualdad ante la ley para todos los guatemaltecos, sin excepciones. Y permite que los fondos estatales –destinados a salud, seguridad, educación, alimentación y vivienda- sean saqueados por vividores
En contraste con el discurso tibio y ambiguo de estos funcionarios, el informe de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos en Guatemala señala claramente la participación directa o indirecta de agentes estatales en ejecuciones extrajudiciales, asesinatos de reclusos en las cárceles y operativos de limpieza social, y señala que los índices de violencia para un país oficialmente sin guerra, están entre los más altos del mundo.

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