La Gota

(Publicado el 04/04/2009)

Es un decir: la gota que rebalsó el vaso. Pero, de hecho, son chorros cada día y el vaso no se rebalsa.

Ayer fue un viernes de dolores, de luto, de protesta y mucha indignación. El desfile de los huelgueros no hizo más que darle color a la rabia y a la impotencia de la gente, mientras en las altas esferas la reacción a los sucesos de la semana se reduce a unos leves ajustes aquí y allá –cambio del director de Presidios, intento de interpelar al ministro Gándara, si mucho- para dar la impresión de que la incapacidad se ha convertido repentinamente en eficiencia.
Entre las medidas de seguridad, la suspensión del permiso de salida de los presos. No, no es broma. Hay permisos especiales para los reclusos de las cárceles y habría que ser muy ingenua para ignorar cómo la mayoría de ellos aprovecha ese privilegio para violar la ley.
Las declaraciones de los funcionarios van poniéndose más extravagantes a medida que sienten la presión de la sociedad, hastiada de violencia. Aún a pesar de encontrarse rodeados por burócratas lambiscones y mentirosos, no pueden evitar enterarse de los sucesos del mundo real, por lo cual terminan pergeñando excusas para salir del paso. Entre ellas, sobresale la gran novedad de que el crimen organizado tiene más recursos y elementos mejor equipados que los de la PNC, a pesar de que el flamante ministro de Gobernación asegura que con los policías actuales basta para hacer frente a la tarea y confía en capturar al Smiley para regresar a Guatemala a su estado normal.
El tono de los crímenes cometidos a diario y en abundancia –su extrema crueldad y la selección de sus víctimas- hace sospechar la existencia de un plan. Pero no el supuesto plan “desestabilizador” al que hacen referencia todos los presidentes cuando se sienten abrumados por su propia incapacidad, el cual se fraguaría para debilitar al gobierno. En este caso, el plan es contra la sociedad, contra sus instituciones, contra la psiquis colectiva, contra el tejido social cuya cohesión constituye una amenaza para la supervivencia de los poderes fácticos.
Hoy no corren rumores ni se elaboran conjeturas ajenas a la realidad. Todo lo que un ciudadano pueda imaginar de corrupto y torcido, existe entre sus autoridades. En el momento que vivimos, las cosas empiezan a perfilarse más claramente y cuando se menciona la existencia de grupos armados clandestinos conectados con instituciones del Estado, nadie se sorprende de un hecho que ya forma parte de su entorno.
El problema es que ya se acaba el tiempo y a los genios de la retórica que gobiernan el país también se les acaban las excusas. Lo que se está jugando es la vida de personas buenas, inocentes, trabajadoras y productivas, algo que no se puede decir de quienes tienen en sus manos el poder de decisión sobre el futuro de todos.

One thought on “La Gota

  1. Carolina, existe algo que en realidad podamos hacer? Como ciudadanos y a corto plazo? Pregunto, porque como no sean inútiles imágenes de Merlin arreglando todo el desorden con un movimiento de varita, no se me ocurre nada. Nada efectivo.

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