Y la vida sigue…

A pesar de los pesares, el país debe restañar las heridas y seguir su camino.

El país ha caído en una de las peores crisis políticas y morales de las últimas décadas. Sus máximas autoridades no solo han sido acusadas de participar en delitos –de acuerdo con las evidencias mostradas a la ciudadanía por la Cicig y el Ministerio Público- sino además conformaron el equipo de gobierno más engañoso, fraudulento e ineficiente que ha pasado por los despachos oficiales. La inversión social cayó al sótano de las estadísticas, la mitad de la población infantil sufre desnutrición crónica y la niñez y juventud están abandonadas a su suerte, como lo está el resto de la ciudadanía.

A la población se la ha mantenido engañada sobre la supuesta carencia de recursos para atender a sus necesidades más fundamentales: salud, educación, empleo, servicios básicos, comunicaciones, alimentación, programas de desarrollo y otros temas de extrema importancia para garantizar una vida digna y saludable para los 14 millones de habitantes de este país.

Mientras tanto, auténticas mafias organizadas desde mucho antes de que el partido en el poder se subiera al podio de las candidaturas, se apoderaban de aduanas, presupuestos ministeriales, instituciones y oportunidades de consolidación de la democracia. Es decir, Guatemala se transformó en una nación secuestrada gracias a un sistema de compadrazgos desde todas las instancias de decisión, tal y como sucede en las menos desarrolladas y más corruptas del planeta.

Sin embargo y a pesar de los pesares, el país debe seguir adelante con lo que le han dejado, e intentar rescatar las inmensas fortunas creadas a la sombra del poder para devolvérselas a los hospitales, escuelas y otros servicios públicos actualmente en ruinas. La tarea, aun cuando parece imposible, deberá ser la primera obligación del gobierno que asuma ante este vacío dejado por los actuales dueños del poder político.

No deja de ser esperanzador observar el entusiasmo de la ciudadanía consciente e informada –en aumento cada día que pasa- cuyo clamor comienza a marcar un antes y un después, dejando patente su disposición de impedir abusos y componendas a quienes sucedan en la administración pública a la desprestigiada dupla actual.

Muy importante será, sin duda alguna, conservar la lucidez y ver en perspectiva cómo la participación decidida de la sociedad no solo es capaz de cambiar el rumbo de la historia, sino también aglutinar a diferentes sectores –antes adversarios- en la búsqueda de un mejor futuro para las próximas generaciones. Esta convergencia ciudadana se encuentra entre los grandes logros de la coyuntura actual y será prioridad de las nuevas autoridades respetarla, honrando los solemnes juramentos pronunciados al asumir sus funciones.

Ahora, la tarea es esculcar los antecedentes de los candidatos buscando la verdad de sus historiales, para no caer en un nuevo foso de engaños y fraudes desde los 3 poderes del Estado. En este esfuerzo deberán participar de manera decidida y honesta quienes pretenden asumir la tarea de la reconstrucción política y moral de Guatemala.

(Publicado el 24/08/2015 en Prensa Libre)

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s