Decálogo

Una justicia de calidad debe ajustarse a normas y procedimientos.

 A propósito de mi columna del sábado 29 de diciembre, una ciudadana preocupada por la pobre calidad del sistema de administración de justicia me envió este interesante documento suscrito por las Cortes Iberoamericanas, incluida Guatemala. Es el Decálogo Iberoamericano – Calidad para la Justicia, el cual contiene conceptos básicos para ser acatados como marco de toda actuación en los distintos estratos de los entes jurídicos. He aquí sus principios, cuyos párrafos he editado por motivos de espacio:

I. Reconocer a la persona usuaria como razón de ser de la Justicia. La calidad en el ámbito de la Justicia siempre debe estar orientada al cumplimiento de las expectativas y requerimientos de la persona usuaria. Tiene que dar respuesta a las necesidades de la población con equidad, objetividad y eficiencia.

II. Garantizar el acceso a una Justicia de calidad como derecho universal. En todo Estado Democrático de Derecho, debe garantizarse el acceso a una Justicia de calidad respetando siempre los derechos fundamentales de la población, en especial de aquellos grupos más vulnerables.

III. Desarrollar una debida planificación de la calidad en la Justicia. Deben establecerse planes, metas y plazos con un uso adecuado de los recursos.

IV. Fomentar una Justicia con enfoque sistémico integral. Esta perspectiva implica la necesaria coordinación y cooperación. El trabajar articuladamente permite generar valor al servicio de la administración de justicia.

V. Reconocer en la Justicia la importancia de su capital humano. Deben fortalecerse las

habilidades, destrezas, formación, actitudes y competencias personales en procura de la excelencia del servicio público.

VI. Incentivar el compromiso y el trabajo en equipo en función de la Justicia. Quienes integran toda organización de la Justicia, deben identificarse con la persona usuaria, con sus necesidades y comprometerse a brindar una adecuada prestación del servicio

público. (…) Deberán ser garantes de los valores éticos, la vocación de servicio público, la corresponsabilidad y la transparencia en la función pública.

VII. Establecer la eficacia y la eficiencia como requisitos para una Justicia confiable y de calidad. La concepción de un Estado Social y Democrático de Derecho, lleva intrínseca la existencia de un sistema de Justicia eficiente donde las personas usuarias tengan la garantía de la tutela de sus derechos.

VIII. Realizar la medición de resultados en la gestión de la Justicia. La calidad y la mejora continua requieren de evidencias, es decir, toda acción implementada debe ser comprobada por un registro que la respalde.

IX. Garantizar una Justicia transparente y con participación ciudadana. Una Justicia de calidad debe ser transparente, estar sujeta al escrutinio público y a la rendición de cuentas de sus acciones.

X. Impulsar la mejora continua como fundamento en la gestión de calidad para la Justicia. La mejora continua se fundamenta en la evaluación constante de los resultados que permita ajustar las prácticas de gestión a las nuevas necesidades de la persona usuaria y a su vez, fomentar la innovación y el aprendizaje de las prácticas de gestión.

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